con mi amigo Jaime y un campeón del mundo

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haciendo historia

jueves, 28 de noviembre de 2013

Maratón de Donosti - San Sebastián

Cuarta  cita con el maratón, la tercera en Donosti. Dura y pesada casi interminable. Nadie puede imaginarse la ilusión con que el que suscribe anhelaba la meta. Qué forma de ir borrando kms a partir del 30. Parecía que nunca iba a llegar el estadio de Anoeta. 3h: 16´, no está nada mal.
Y el vídeo. Hay que esperar al minuto 17, por los segundos 30 (salgo a la izquierda, adelantando a otros corredores, voy de verde y con gorra) 37, 38, 39 y 40 para ver la entrada de este pequeño campeón, sufridor donde los haya. En el plano más cercano, por el segundo 40 se puede observar cómo la camiseta presenta unas grandes manchas de sangre derramada del pecho. Sufrimiento.
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lunes, 18 de noviembre de 2013

Behobia 2013 -Crónica

El día de la prueba.
     La expectación estaba por todo lo alto. Yo pensaba que sería difícil hacer el tiempo del año pasado pero tenía que intentarlo. No haber participado en ninguna carrera después de la neumonía y el derrame pleural era todo un enigma y ya solo quedaban horas para poder aclararlo.
     No puedo negar que tenía algo de nerviosismo, que no es habitual,  o por lo menos ha sido en otras ocasiones más  atenuado. Es la sensación que tengo ahora y ya sé que me pasa que con el distanciamiento, a veces,  tengo una visión distinta de una vivencia determinada.
     Incurrí en algo que no hay que hacer: experimentos con la carrera. La tarde previa, como he indicado en mi blog, hice acopio de sustancias que me pudieran brindar mejor rendimiento. Estuve en Decathlon y allí  recolecté bolsitas con vitaminas  e hidratos de carbono, además de un “power gel”, creo que con sabor a limón.
     La verdad es que nosotros mismos nos  creamos presiones. Hace dos años tenía la presión de que corría por primera vez con dorsal verde y lo tenía que defender a toda costa. Y me salió bien. La lluvia, que no me gusta nada, posiblemente me benefició. Parece que todos mejoramos los tiempos. Este año mi presión era fundamentalmente la marca que había hecho el año pasado y el amor propio de pensar que todavía puedo mejorarla, cosa que no ha sido posible. Razones: las que sean, es lo mismo. Seguro que fuertemente convincentes.
     Los experimentos  con gaseosa. La noche previa me tomé un bidón de agua con un sobrecito de esos y la mañana de la carrera otro. Y me llevé para el autobús un botellín de  acuarius. Daba la impresión de que aquello me iba a dar muchísima energía. Cogí el autobús en el  Tenis a las 7,15. Había desayunado muy bien pero se me olvidó mi anhelado gel con el que suponía que iba a subir Gaintxurizketa como una moto  para enfilar Gros esprintando. Pero qué va. Fallaron por lo visto más cosas.
     Alrededor de las 8,30 llegábamos a Behobia. No llovía, buena noticia, porque las previsiones daban lluvia, mucha lluvia, y era lo que menos quería. Alegría. La temperatura era buena y las sensaciones daban pie a ser optimista. Pronto, consigna me permitiría deshacerme de la mochila.  Enseguida fui a buscar  un café, especialmente quería coger unos azucarillos que suplieran al olvidado “gel”. Quedaban pequeños detalles para comenzar a calentar: alcanzar un urinario para evacuar ; pero tras esta operación surgió  otra inesperada de igual o mayor necesidad. Debía encontrar un baño para un apretón de urgencia. Adónde ir. Lo mejor,  a uno de los bares que hay allí. Más limpieza, más confianza, etc. Ya está. Hay que guardar cola. Los atletas parece que se entretienen mucho en este quehacer de última hora  y aquello se me hace muy largo, tanto que decido salir de allí cuando solo tenía delante a cuatro o cinco. Parecía que no acababan nunca y me quedaba la esperanza de encontrar en los baños portátiles  mayor fluidez. Me equivoqué. En los baños provisionales se había acumulado cantidad de gente pero ya no podía dar marcha atrás.  Así que me quedé prácticamente sin calentar y pensando que llegaría la hora de la salida y difícilmente estaría en mi ubicación correspondiente. Cuando abandoné el escusado me había quedado a gusto y aparentemente ligero.
     Me dediqué a calentar un poquito. No veía a ningún conocido. Cuando  faltaban pocos minutos para la salida, en el cajón de los verdes me encontré con mi amigo Javier con el que compartí gel relajante y antiinflamatorio para engrasar las piernas. Como no éramos la mejor pareja para la carrera, una vez dado el pistoletazo de salida  ya no lo volví a ver. Me sacó cinco minutazos.
     Empieza el calvario.
     Hay que ir cogiendo ritmo y es una pena que no encuentre a ningún conocido que me pueda servir de liebre (referencia). Tampoco  se me ocurrió seguir a la liebre de 1:25, por lo menos para intentarlo. Es más. A mitad de carrera me adelantó y no me encontré con fuerzas para seguirla. De haber salido con ella tal vez me hubiera servido de algo. Por aquellos toboganes de Irún en adelante aguantaba el tipo como podía y por el km 5 no se me iba tanto el tiempo respecto a la carrera del año pasado. Gaintxurizketa se me atragantó. La música que sonaba en el lateral derecho, junto a  los puestos de avituallamiento, estruendosa,  me pareció un atropello acústico muy desagradable. Subí como pude. Fueron los momentos que pasé peor. Iba medio mareado, daba tumbos por la carretera, y es ancha, pero lo mismo me veía por la orilla derecha que por la izquierda y al final opté por mirar al suelo y esperar a alcanzar la cumbre. El suelo me producía el efecto de la orilla del mar cuando uno mira hacia abajo y el movimiento de las olas, lo balancea, inestable, con ellas.  Sabía que en el techo de la subida respiraría y que en las bajadas podría recuperarme. Cuando pasé por los toboganes que nos esperaban más adelante, no me encontraba  muy  eufórico, las piernas me tiraban, el viento soplaba y por el km 10 comprobaba que me estaba costando 2¨ más que el año pasado. Ni la bajada de Lezo permitió que mis piernas volaran.
     Para el km 10 había devorado los azucarillos que me ayudarían a afrontar el alto de Miracruz. Pero  aún quedaba Pasajes, tendido y llano, con suficiente tiempo para pensar que cerca  aparecería el alto de Miracruz y que coronándolo, solo quedaría dejarse caer hasta el Boulevard, eso sí, con mayor o menor intensidad, con la intensidad que el cuerpo me lo permitiera. El reloj estaba presente. Miracruz no fue para tanto. Pondría un ritmo que no fuera muy exigente y a esperar cuándo  acababa . Alguien gritó “Venga, Ángel” Y eso lógicamente siempre se agradece. La Behobia es una carrera que ha cogido el prestigio que tiene porque la  gente está encima de los corredores, animándolos durante todo el trayecto. Los paisajes que no son urbanos, son verdes y el público apenas deja huecos en los arcenes de la carretera, llueva, haga calor, frío o viento. Al tener los dorsales nominados la gente te puede llamar por tu nombre.
     El descenso en alguna ocasión me ha permitido hacer alardes y adelantar a corredores, sin embargo, este domingo no era el día. Algunos músculos no me lo permitían y prometí  tener  alguna contemplación con ellos, que tanto me cuidan y a los que tanto quiero. Desde Gros a la llegada todo fue cálculo. Me interesaba llevar un ritmo regular y no lanzarme a aventuras que no sabes cómo acabarán. Lo que quería era ser capaz de ganar algo de tiempo porque por el km 18 pensaba que podía alcanzar la hora 28 y, con la cabeza fría, fui capaz de arañar unos segundos y concluir la prueba con  1h 27¨y muchos segundos.
     Habían sido duras las subidas y las bajadas, apenas chispeó, el viento dejó cantidad de gorras por el asfalto y los alrededores y la gente nos abrigó calurosamente  durante todo el recorrido.
     Había merecido la pena tanto esfuerzo, Llegaba el momento de la satisfacción. El deber cumplido, la ilusión vivida, las buenas sensaciones…
     Como en esta ocasión fui sin familia y tenía abundante tiempo hasta la hora de coger el autobús de vuelta, me permití un lujazo que hasta entonces nunca había aprovechado, un masajito. Habían habilitado una carpa amplia para reanimar los maltrechos músculos y  esto colaboró al relajamiento  de nuestros  cuerpos castigados por la dureza del recorrido. De allí, a las duchas de la Concha, Aquello parece un campo de concentración, todos como alfileres intentando conseguir un chorro de agua  con el  que entrar en calor. Tras la ducha, otra vez a la zona de las carpas de recuperación. Había que guardar colas para conseguir algo de comida con la que ponernos a tono. Plátanos, manzanas, canutillos de pasta, bocadillos, caldicos, todo un derroche de atenciones para los corredores. Qué organización.
     A continuación hice tiempo por la Concha y cerca de las 2 de la tarde me acerqué al hotel Londres. Allí me enteré de la desgracia que había ocurrido: una chica  de Zizur  había fallecido cuando enfilaba el último km de la prueba. Conmoción.

     Cuando sucede algo así  lo primero que sientes es tristeza y pena. Después, como no sabes quién ha sido, tienes una gran necesidad de saber si ha podido ser de tu entorno y cuando ya sabes que no,  sientes un pequeño alivio, pero pequeño, porque todos los corredores somos compañeros y solidarios y sabemos que nos puede pasar a cualquiera. Siempre es una terrible desgracia y mi capacidad de empatía enseguida me traslada a ponerme en su lugar y pensar lo injusta que es la vida. Cómo tan inesperadamente puede segar una  ilusión. Como todos los participantes, Arantza habría estado preparando la carrera, se habría cuidado y entrenado, y había depositado en la prueba una serie de objetivos. Era un día de fiesta. La Behobia es un día de fiesta para los corredores. Es una experiencia dura y bonita y parece ser que ella iba con su mozo y una amiga. Si nos ponemos en el lugar de cualquiera de ellos ¡menudo panorama! Seguramente no voy a olvidar nunca el nombre de este drama y solo podemos desearle que descanse en paz. Murió haciendo algo con lo que disfrutaba. A su familia nuestro más sentido pésame. Era de los nuestros y no la olvidaremos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

BEHOBIA 2013

.......... Es sábado noche. Van a dar las once y media. Lo de mañana es toda una incógnita. A ver. Al final no he salido ni el viernes ni el sábado ¡qué vagancia! Parece que esto no va con un corredor de fondo, ya veis.
.......... He ido a Decatlon y me he dedicado a hacer acopio de materias que me puedan servir. Dos sobres de polvos. Uno ya me lo he bebido con medio litro de agua y en el otro pone "iso +" Isotonic sport drink. También he cogido una botella de agua no sé si milagrosa y un gel super, ah, y una gorrita, que mañana nos espera lluvia. Al volver a casa, mi esposa me había preparado unos espaguetis. Estoy llenando los depósitos de combustibles y dentro de unas horas la emoción se disipará.
.......... Desde el último maratón, Donosti, noviembre, no he corrido en ninguna carrera. Por medio, el derrame pleural de enero, y ahora una prueba para ver qué tal me he recuperado ¡Toda una incógnita! Espero que todo salga bien y moverme dentro de mis tiempo. Alrededor de 1:25 estaría muy bien.
.......... Ahora me voy a pasear a la perrita, que hoy la hemos tenido casi todo el día en casa.
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........... ¡AGUR!
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jueves, 7 de noviembre de 2013

A PUNTO PARA LA BEHOBIA
..........Es  arriesgado  decir que estás a punto. Creo que el entrenamiento ha sido suficiente hasta ahora para completar una carrera en condiciones óptimas. No se puede perder de vista que el objetivo principal es el maratón de Donosti del 24 de noviembre. El tiempo se nos ha echado encima. Ante estas dos citas, la valoración primera es que para la Behobia voy mejor preparado que para el maratón, y luego ya veremos cómo se desarrolla cada una de ellas. Batir cualquiera de las marcas del 2012 no me resultará nada fácil, es más, se me antoja muy muy difícil.
...........Los últimos entrenamientos: El pasado domingo completé casi 29 km., lo que suponía la carrera más larga de mi preparación, y un detalle, al menos 20 de ellos los realicé a un ritmo que me exigía esfuerzo, lo que al final me pasó factura. El lunes tenía agujetas como si hubiera hecho una Behobia: malo. Esta semana se ha convertido en tiempo de descanso y de recuperación. El martes salí  alrededor de cuarenta minutos , muy suave, y hoy jueves estaré al menos durante una hora. Me gustaría además salir suave el viernes y el sábado. Ya os contaré.


salida

...........Quien suscribe, y por segundo año, llevará dorsal verde. Pasar del rojo al verde me hizo una gran ilusión. Espero poder defenderlo  con uñas y dientes.
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